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Consultoría

Qué hace un consultor de marketing y tecnología (y qué no)

18 de septiembre, 20266 min de lecturaSebastián Núñez
Sesión de trabajo definiendo estrategia digital

"Consultor" es una palabra gastada. Sirve para el que arma un PowerPoint y desaparece, y también para el que se sienta con vos todos los meses a decidir dónde va tu plata. Vale la pena separar bien qué incluye el trabajo y qué no, porque es la única forma de saber si lo que te están ofreciendo vale lo que cuesta.

Lo que sí hace

Entender tu negocio antes que tu marketing

El primer trabajo no es mirar tus campañas: es entender cómo ganás plata. Cuánto vale un cliente, cuánto dura, qué margen deja, qué capacidad de atención tenés. Sin eso, cualquier recomendación de marketing es una opinión.

Decidir dónde va la inversión

Cuánto a Google, cuánto a Meta, cuánto a contenido, cuánto a tecnología — y sobre todo qué no hacer este trimestre. Priorizar significa dejar cosas afuera; si el plan incluye todo, no hay plan.

Traducir tecnología a decisiones de negocio

Qué conviene adoptar de IA y qué es humo, si te sirve software propio o alcanza con herramientas existentes, cómo integrar lo que ya tenés. Es la parte que más se necesita hoy y la que menos se ofrece sin un producto atado.

Poner medición real

Que puedas responder "¿cuánta plata entró por cada peso que puse?". Suena básico y es lo que falta en la mayoría de las cuentas que reviso: analítica mal configurada, conversiones que cuentan dos veces, o canales enteros sin atribución.

Coordinar a quien ejecuta

Sea tu equipo interno, una agencia o su propio equipo técnico. El consultor define el qué y el por qué, y controla que el cómo se cumpla.

Decir que no

Incluye recomendarte que no gastes en algo, que no adoptes una herramienta de moda o que no hagas un desarrollo que no vas a usar. Si nunca escuchaste un "esto no te conviene", no estás recibiendo criterio.

Lo que no hace

  • No es un community manager. Publicar todos los días es ejecución, y se resuelve con un equipo o una herramienta, no con criterio estratégico.
  • No reemplaza a tu equipo comercial. Puede llevarte leads calificados y ordenar el seguimiento; cerrar la venta sigue siendo tuyo.
  • No garantiza resultados. Nadie controla la demanda, la competencia ni el contexto. Lo que sí garantiza es que las decisiones se tomen con datos y que los errores se corten rápido.
  • No es un PDF y chau. Un diagnóstico sin acompañamiento en la implementación se convierte en un archivo que nadie abre.
  • No trabaja sin acceso a los números. Si no ve facturación, costos y conversiones, está opinando a ciegas.

Cómo es el trabajo, mes a mes

Primeras semanas — diagnóstico. Revisión de cuentas publicitarias, analítica, sitio, canales de atención y procesos. Sale un documento con prioridades y un número: qué se espera lograr y cuándo.

Primer trimestre — ordenar y medir. Se arregla la medición, se cortan los gastos que no rinden y se ejecuta lo prioritario. Suele ser el período donde más cosas se apagan y menos se encienden.

De ahí en adelante — optimizar y escalar. Con medición sana, las decisiones dejan de ser discusiones de opinión. Se escala lo que funciona y se prueba de a una cosa nueva por vez.

Qué tenés que aportar vos

Una consultoría funciona si del otro lado hay: acceso a los números reales, una persona que decida rápido (idealmente vos), y disposición a escuchar que algo que venís haciendo hace años no sirve. Sin esas tres cosas, el mejor consultor del mundo no mueve la aguja.

La pregunta que resume todo

Si al tercer mes no podés explicarle a alguien por qué invertís donde invertís, no estás comprando consultoría: estás comprando actividad. Lo primero se nota en las decisiones; lo segundo, solo en la factura.

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